El negocio de la belleza.

belleza

 

Llega el buen tiempo y con él, como cada año, un aumento desmesurado de la publicidad relativa a productos para mejorar nuestro aspecto, mayoritariamente el de las mujeres.

Televisión, revistas, internet, cualquier lugar es bueno para anunciar cremas autobronceadoras, anticelulíticas, reductoras, reafirmantes…, y todas son capaces teóricamente de obrar milagros, y hablo de teoría porque lo cierto es que desconozco los efectos reales de dichos productos. Mi objetivo no es denunciar su ineficacia, o en caso de ser eficaz, su desproporcionalidad con el precio del producto, sino que mi crítica va dirigida hacia los cánones de belleza establecidos en nuestra sociedad.

Por todas partes nos llegan mensajes, la mayor parte de ellos subliminales, de la importancia de ser una persona físicamente agraciada, sin que seamos conscientes de que la belleza ideal que programas como Photoshop son capaces de aportar sólo existen sobre papel o a través de una pantalla.

Por el contrario, el conocimiento queda relegado a un segundo plano, potenciándose incluso la ignorancia en algunos casos. Si alguien nos dijera que este mes debe leer cinco o seis libros para aumentar su nivel cultural lo consideraríamos más extraño que si nos dijera que tiene que comprarse cinco cremas distintas para mejorar su aspecto, la realidad es así de triste.

Probablemente en el sentido inicial de la cita latina “mens sana in corpore sano” la mente tendría tanta importancia como el cuerpo, aunque quizá la mente tuviera más y la cita fuera para recordar los beneficios de cuidarse físicamente. Actualmente cuando se cita adquiere mucha más importancia el cuidado físico que el hecho de conseguir un equilibrio.

Supongo que los motivos serán diversos, pero debe ejercer una enorme influencia el ámbito económico: es más rentable para las grandes marcas que intentemos luchar contra el tiempo y destinemos una cantidad fija de nuestros ingresos a intentar estar bellos y a mantener esa belleza aparente, en lugar de seguir un camino diferente del establecido por los medios de comunicación y cultivarnos intelectualmente, pues esto último podría llevarnos a cuestionar los cánones anteriormente mencionados que lucran a tanta gente.

No nos engañemos, el ideal de belleza no es más que un negocio muy rentable.

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Una respuesta to “El negocio de la belleza.”

  1. ana Says:

    me agrada tu pagina

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