La dama desencarnada.

desesperació

La dama desencarnada es uno de los casos que el neurólogo Oliver Sacks describe en su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero.

La protagonista del relato es una mujer que, repentinamente  y sin motivos aparentes, se dio cuenta de que no era capaz de controlar su propio cuerpo, hasta el punto de que ni siquiera podía mantenerse en pie. El desconcierto invadía a  los médicos que la trataban, puesto que posiblemente fue el primer caso patológico de estas características, y tras varias pruebas llegaron a la conclusión de que la paciente había tenido una lesión neurológica cuya principal consecuencia fue la pérdida del sentido de la propiocepción.

La propiocepción, dicho de manera muy simplificada, es el sentido interno que nos permite ser conscientes de nuestro propio cuerpo. Imaginemos por un momento que nos ocurre lo que le ocurrió a Christina y dejamos de sentir nuestro cuerpo. El movimiento no está alterado, podemos movernos, pero no sabremos si nuestras manos están quietas o en movimiento, o dónde tenemos las piernas, por lo que la caída será inminente.

Así se sentía esta joven, incapaz de realizar ningún movimiento conscientemente. No obstante, con el tiempo logró sustituir parcialmente el sentido de la propiocepción con el sentido de la vista, aunque ello la obligaba a realizar movimientos rígidos y estudiados, muy artificiales al carecer de espontaneidad. Si en algún momento dejaba de estar pendiente de su posición, podía perder el equilibrio. Se sentía, como ella mismo dijo, desencarnada.

Aunque la paciente logró encontrar una solución medianamente satisfactoria “controlando” permantemente su cuerpo, es evidente que tras ese episodio su vida cambió radicalmente y hubo de adaptarse a condiciones hasta el momento impensables.

El autor añade una nota al finalizar el capítulo, informando de que esos mismos síntomas se han manifestado en otras personas posteriormente.

Tras leer este capítulo reflexioné acerca del impacto emocional que supondría un cambio así para cualquier persona encontrarse ante esa situación irreversible. Si ya la personas que carecen de alguno de los cinco sentidos conocidos comunmente ya encuentran dificultades para adaptarse  a una sociedad que es consciente de su problema, aceptándolo y teniendo en cuenta sus posibles limitaciones, ¿Cómo podrá adaptarse un persona que carece de un sentido interno que la mayoría de la gente desconoce, del que la sociedad no es ni siquiera consciente y por tanto no concibe el hecho de que pueda desaparecer?

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