Posts Tagged ‘sociedad’

Velo de la ignorancia (John Rawls).

mayo 6, 2009

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La posición original es una situación hipotética ideada por el filósofo John Rawls, en la cual un determinado grupo de individuos establecería una serie de normas para aplicarlas a una sociedad futura de la que ellos formarán parte, con la pretensión de que dicha sociedad sea completamente justa y democrática.

Para que los principios de justicia se cumplan deben haber una serie de condiciones que garanticen el correcto funcionamiento de la sociedad imaginada. Entre las condiciones destaca sobre todo la denominada el velo de la ignorancia, en la cual reside en gran parte la importancia del concepto debido a su originalidad y acierto, desde mi punto de vista.

El velo de la ignorancia consiste en que los individuos que decidirán cómo será la sociedad justa y democrática son absolutamente desconocedores de qué posición tendrán en ella. Ignorarán su raza, procedencia, nivel económico, creencias, etc., con el objetivo de que los individuos creen la sociedad justa e igualitaria que se pretende al tener el riesgo de, en caso de crear una sociedad contraria a lo pretendido, tener una posición desfavorecida respecto de otros individuos.

Probablemente, esta idea daría resultado si se pudiera llevar a la práctica y por fin se crearía una sociedad realmente justa, pero lo cierto es que nunca dejará de ser tan solo eso, una idea bonita y agradable, al menos en apariencia.

 

Fuente: Wikipedia

El precio de la felicidad.

marzo 14, 2009

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No hace demasiado tiempo que terminé de leer Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Debo reconocer que cuando lo empecé tenía mucha curiosidad por descubrir en qué consistía la sociedad imaginaria descrita en el libro, en la que todo está enfocado para lograr la felicidad de los individuos que la integran, me atraía la idea de la utopía de la felicidad común llevada a la práctica aunque fuera solo en una novela.

No obstante, a medida que iba leyendo, como supongo que le habrá ocurrido a todo aquél que haya leído el libro, iba percatándome de los innumerables inconvenientes que comportaría la existencia de una sociedad así. Sí, para mi sorpresa, la felicidad “universal” tenía sus inconvenientes, que tenían un enorme peso frente a las ventajas.

Aunque muchos de los hechos que se describen son realmente sorprendentes por el hecho de que invitan con mucho a la reflexión acerca del progreso imparable en el mundo en que vivimos, fueron dos cuestiones las que me hicieron reflexionar en mayor medida.

La primera de ellas trata sobre la libertad. Para que todos los individuos sean felices deben renunciar completamente a su libertad, subordinándose al sistema etablecido hasta el punto de renunciar a su condición de individuos para pasar a ser simples piezas sueltas e inútiles que, unidas, forman un todo con sentido. La sociedad feliz necesita de individuos felices, así que éstos deben serlo por el bien común de todos, pierden todo derecho a elegir sentirse desdichados, a sentir cualquier sentimieto contrario a la tan venerada felicidad, incluso a pensar por sí mismos o aprender, pues podrían llegar a conclusiones perjudiciales para la sociedad.

La segunda cosa que me causó una gran sorpresa es consecuencia de la primera: en una sociedad feliz no tiene ninguna cabida el arte. ¿Qué sentido tiene expresar emociones y sentimientos si son comunes en todas las personas por igual? Si el arte es una forma de expresión del individuo, ¿Qué clase de arte surgiría de un individuo que desde su nacimiento es negado como individuo? No hay expresión interior de nadie porque las personas que viven en esta sociedad carecen de profundidad psicológica, tan solo siguen las pautas que les han sido marcadas.

Por tanto, en el mundo feliz que se plantea en este libro con el mismo título, las personas dejarían de tener valor individual en  la sociedad, serían solo elementos condicionados constantemente para que no dejen de cumplir su función: ser felices.

Sinceramente, no me atrae en absoluto esta idea de la felicidad en que para lograrse se debe renunciar a la propia esencia, renunciar a la libertad de ser individuos únicos me parece un precio demasiado alto hasta para lograr la felicidad.

Optimismo en las sociedades.

octubre 9, 2008

La cultura de un país puede incidir, aunque de manera sutil, en la tendencia de los individuos hacia el optimismo o el pesimismo. Numerosas investigaciones multinacionales llevadas a cabo entre 1975 y 1998 demostraron que, si bien es cierto que el grado de optimismo de una población está relacionado con su tasa de empleo y su renta per cápita, es el grado de libertad y democracia de un determinado país el factor que inclina la balanza del optimismo o el pesimismo en los habitantes del mismo.

El pesimismo está latente en aquellas sociedades antidemocráticas donde el individuo está enteramente al servicio del Estado y de la persona que esté al frente de él, ya que en estos países los individuos sienten continuamente la frustración de no ver satisfechas las necesidades de libertad, justicia y seguridad.

Rosanna.

Mentiras necesarias.

septiembre 25, 2008

 Los hombres no vivirían mucho tiempo en sociedad si no se engañaran unos a otros.

Thomas Hobbes.

Esta cita de Hobbes refleja un hecho latente en la sociedad: la necesidad de la mentira. En un mundo donde día a día condenamos las mentiras y buscamos fervientemente la verdad en cada palabra que se utiliza, nos encontramos con que sería imposible una convivencia transparente entre seres humanos.

¿Cuántas veces apelamos a la sinceridad desesperados por escuchar aquello que queremos oír? Quizá si antes de pedirle a otra persona que nos responda sinceramente a algo que nos afecta negativamente, nos planteáramos la posibilidad de escuchar algo que no es de nuestro agrado, optaríamos por no preguntarlo.

 Si hubiera una persona capaz de leer los pensamientos ajenos acerca de él, estoy convencida de que rompería sus lazos con toda la gente que le rodea y caería en un estado de inseguridad permanente. En nuestra convivencia diaria nos vemos obligados a convertir verdades hirientes en mentiras a medias, críticas destructivas en críticas constructivas, e incluso recurrimos al silencio o a las evasivas en lugar de expresar claramente nuestros pensamientos en una situación comprometida.

El porqué a esta actitud se resume en la frase citada anteriormente de Thomas Hobbes, la mentira es necesaria en cualquier sociedad para que ésta funcione. Puesto que la palabra mentira tiene unas claras connotaciones negativas, llamémosle “ocultación parcial de la verdad”.

Rosanna.